sábado, 14 de septiembre de 2019

Rammstein - Zwitter (Schranz Remix)

El puerto de la Plata



Zilar Portu, el puerto de la Plata


El otro día estuvimos en el puerto de Pasaia con Iñaki, presidente de la asociación Stella Maris, que acoge en dicha dársena a los marineros que atracan allí, así como a los polizones. Iñaki no cree en las fronteras, y nos habló de su antepasado el aventurero Jarauta; del auténtico Zorro, que se apellidaba Murrieta; de cuando Lafayette embarcó aquí con 200 rifles en el Hermione para apoyar la independencia de EE UU; del capitán Fandiño, quien provocó una guerra hispano-británica tras cortar la oreja de Howard Jenkins; de que Pasaia tuvo la exclusiva del tráfico con Filipinas y Caracas, pero sobre todo de que el auténtico y primigenio nombre de este enclave es Puerto de la Plata, Zilar Portu, y que nunca ha sido conquistado. Como Gipuzkoa (Bardulia nuncuam superata).

Gora


Pendiente volver a por más datos y fotos, Iñaki



Barcos pesqueros de los que ya no quedan en el puerto de Donostia. Foto antigua. Subversado.



Luna de plata. Subversado









Graffiti de Wohou en el que la estrellita trajeada parece un viejo marino bregando con la mar.


viernes, 23 de agosto de 2019

Ha sido un placer

Asistimos al fin de los días.


Estamos ante un cataclismo planetario. Nuestra supervivencia no ya como especie, sino como individuos, está amenazada. NO es sólo el mega incendio en el amazonas. Qué os voy a contar.


Y mientras asisto al colapso y pienso en mi sobrina de 4 años, sigo tocando para ella como un músico de la banda del Titanic, sigo jugando con ella como en La vida es bella. Porque lo es. No importa cuánto queda mientras la estás gozando.


Fijaos en lo mal que estamos ya si ésta es mi actitud, la de decidir caer con las botas puestas, despedirme con una sonrisa, oler las flores mientras pueda.


Ha sido un placer. Y no creo en otra vida en la que vernos. Asistamos a este ocaso al que no seguirá renacer alguno, al menos no para nosotros. Extinción. La nada. No habrá lágrimas en la lluvia, nuestros recuerdos se perderán porque no habrá quien nos llore, así que dediquémonos unos a otros la mejor de nuestras sonrisas, porque va a ser la última.


Pero, ¿sabéis qué? Que valió la pena.