Recién publicado por mí en la red social beBee, de networking e intereses y aficiones:
No soy una marca.
Y, sí: esto es personal.
No tengo departamento de personal.
Ni soy impersonal.
Como antes tampoco era un CV.
Soy una persona.
¿Obvio?
Por lo que veo en internet, no estoy tan seguro.
Por supuesto, tengo mi grado de hipocresía para sobrevivir.
Pero intento ser auténtico. No para sentirme mejor que nadie, sino porque lo necesito.
Para no sentirme peor. Para no sentirme escondido, reprimido, infiltrado...
Para no sentirme solo.
Digo: "Aquí estoy".
Por supuesto, soy un profesional.
Y esto es lo que sé hacer: comunicar. Mejor o peor, pero comunico. Y espero transmitir.
También escucho. Mucho. Te escucho a ti, a la otra y a los de más allá, y no entiendo por qué se parecen todos tanto.
¿La mejor estrategia de mercado o como se diga no era la diferenciación?
Pero claro, si te mueves, no sales en la foto.
Si no te dan 'me gusta, recomendaciones o relevantes, no llegas a más público; y, si no hay cantidad de audiencia, tampoco hay calidad.
No se trata de conseguir la aprobación de los demás.
¿Seguro?
Las redes de networking, son otra cosa, ¿no? Ahí no estás para epatar, sino para poder ganarte las lentejas.
"Mirad qué buen profesional soy".
"Mirad mi lado bueno".
"Mirad cuántos me siguen... de calidad, claro".
Aunque a veces recurramos a los mismos trucos que en otras redes, como carteles o citas.
Diseño para que las palabras entren por los ojos directas como un chute al cerebro, sin filtros.
Y citas de otros, porque nuestra opinión igual no es lo bastante buena.
Fotos de perfil, porque de frente salgo mal.
Admito que beBee me gusta. Hay más fotos de frente, con sonrisas francas, como antes de la era selfie. Descubro que a los CEOs esos les gusta el punk, como a mí. Y las personas me resultan más cercanas, a la par que profesionales. Porque de eso va esto:
"Hola, soy la persona detrás de esta fachada. No voy de perfil, voy de frente. Me caes bien y me gusta tu labor. Quiero trabajar contigo. ¿Te gusta lo que hago?" Y así todo.
Porque así es como deberia ser. Porque así es en la vida real, la realidad, que, como decían en Expediente X, está ahí fuera.
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martes, 16 de mayo de 2017
No soy una marca (personal)
Etiquetas:
autenticidad,
CV,
diferenciación,
hipocresía,
manifiesto,
marca personal,
networking,
perfil profesional,
redes sociales,
reivindicación
miércoles, 1 de marzo de 2017
Va por ti
"¡Qué bien vives!".
-- No, si quieres me vuelvo un puto amargado resentido como tú.
Antes de ir a buscar a mi amigo y de que encontráramos su cuerpo el domingo pasado, escribí esto:
"Ha fallecido Pablo Ráez tras una larga lucha pública contra la leucemia. Su último mensaje ha insistido en que disfrutemos de la vida.
En general, ese mensaje, el de disfrutar de la vida, ha abundado siempre en esta red social.
Pero a la hora de la verdad, cuando alguien lo consigue, a la mayoría de la gente no le gusta. Tampoco les gustará este post porque pone el dedo en la llaga".
La muerte es el final. A mi entender, si no eres creyente, es una falta de respeto a los que no están decir que siguen vivos. Los recordamos, pero se están perdiendo todo esto que nos rodea. Tú sí que sigues aquí, no te evadas, no huyas; agradécelo, disfrútalo. Por los que ya no pueden hacerlo.
Celebremos la vida porque de ésta no salimos vivos.
Ellos lo habrían querido así, que viviésemos. Va por todos ellos.
Quien se ha muerto es otra persona, esta vez, pero tú no te creas que te vas a librar. Porque te comportas como si fueras inmortal. Sí, tú, el del espejo.
No future. Only present.
Va por ti, compañero.
No me viste hacerlo, ni me verás. Porque no estás, ni arriba, ni debajo, ni eras aquel del tanatorio.
Aquello sólo era un cadáver frío. Tú ya te habías ido. Tú te lo pierdes. Cabrón. Te queremos.
viernes, 21 de octubre de 2016
Verdades sobre nuestras lenguas
"Quiéreme menos y háblame más" era un lema usado hace años para promocionar el uso del euskera, e iba dirigido a todos aquellos a los que se les llena la boca de loas a esta lengua... en castellano. Que mucho la quieren de boquilla, pero no la usan.
Hace unos días, el Gobierno Vasco sacó pecho porque un tercio de los vascos ya conoce el euskera (otra cosa es que lo usen). A mí me parece más un fracaso que un éxito.
Durante décadas, el pensamiento políticamente correcto imperante en Euskadi ha convertido el euskera en un tótem, y cualquier matiz o cuestionamiento, en tabú. El euskera era nuestra lengua, la que nos unía a los vascos.
¿De verdad? ¿A cuántos? ¿A ese tercio bilingüe? ¿O a todos los que la aman... de boquilla?
Porque, ¿qué pasa con los dos tercios que nos expresamos mejor en nuestra lengua materna, la castellana? Aunque a algunos todavía les dé vergüenza, y otros sigan mirando el pedigrí de cada cual como si fuéramos canes, y otorgan carnets de vasco, ¡a estas alturas! ¿Por qué se puede ser "más vasco o menos vasco", incluso habiendo nacido aquí?
¿Estamos tontos? ¡Fuera complejos! ¡Igualdad! ¡Libertad! Y, sobre todo, por favor, ¡realismo!
Todo este rollo de las identidades, los complejos, tanta hipocresía y la politización, entre otros factores, no hacen ningún favor al euskera, un rico patrimonio que tenemos a nuestra disposición todos los vascos. Quiérela menos, pero háblala más.
Ah: respecto a Franco. El dictador lleva más años muerto de los que gobernó. Buscaros otra excusa mejor.
¿Seguimos hablando de "nuestra lengua", o empezamos a amar la tuya y la mía, sea cual sea la que nos permita comunicarnos, expresarnos, amarnos?
¿Comenzamos a amarnos y a aceptarnos primero a nosotros mismos?
¿Nos dejamos de postureos políticamente correctos?
Hay que bajar el euskera del pedestal a la calle, o dejarnos de hipocresías.
Os dejo con un vídeo muy divertido. Sobre todo me gusta cuando canta: "Soy abertzale, pero de euskera no sé ni papa. Por eso, en vez del Berria, compro el Gara". Genial.
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