martes, 24 de noviembre de 2015

Ni buenista ni malote / Paso página

Hola, buenas.
Estos han sido días muy intensos.
 
Sin rebobinar demasiado, me voy al jueves 12. Un atentado de ISIS en Beirut, la capital de Líbano, siega decenas de vidas. No me enteré en su momento de aquel atentado, cosa rara en mí, seguramente porque volvería cansado de las prácticas y me iría a la cama pronto sin ver las noticias. No sé si miré Facebook aquel día, pero no me suena haber visto ninguna mención de ese atentado por ahí. Creo que, en general, pasó inadvertido.

El viernes 13, en medio de la noche, me entero por mi madre, que está siguiendo las noticias en el canal 24 horas, de otro más cercano: París. Y me estremece. "Esa ha caído cerca", ya sabéis. No soy menos sensible porque me conmueva y asuste más lo cercano; simplemente, no tengo una conexión espiritual con todo el mundo alrededor del mundo, ni ellos conmigo. (Inciso: mi foto de perfil en Facebook, un globo terráqueo, es irónica: cuando la puse, era una respuesta a esas personas que criticaban a los que tenían la bandera francesa y decían que ellos no podían ponerse todas las banderas que quisieran porque no les caben; demuestro con mi foto de perfil que la solución era bien sencilla).
 
Los días siguientes, sábado 14 y domingo 15, también tenía prácticas. Lo poco que entré en Facebook el sábado me ofreció la estampa natural: duelo por nuestros vecinos. 
Pero el domingo, se había extendido una visión más intelectual, menos emotiva: vi mapas del mundo que mostraban las zonas que nos importan más y las que menos, lo cual me pareció una denuncia serena y equilibrada; fotos del atentado en una universidad keniata en abril perpetrado por Al Sabah como si fueran recientes (y como coincidió en su día más o menos con lo de Charlie Hebdó, no habían tenido ni que cambiar el rótulo que mencionaba París), que eran claramente un montaje porque presentaban como reciente el hecho; y además, entre otras cosas, carteles que llamaban hipócritas a los que se dolían por París, porque no lo hacían a la vez en ese momento por el resto del mundo. Señores: hipócrita es el que dice una cosa y siente otra. Creo que los que se dolían por París no lo eran, sino que lo sentían de veras.
Y no se nos puede acusar, porque yo también me dolí por París, de ignorar al resto del mundo. Simplemente, era cuestión del momento. Porque yo también compartí lo de Kenia pero cuando sucedió, en abril; las personas que las compartieron ahora, demuestran que no se enteraron entonces o mala fe.
Del lunes 16 en adelante, me dediqué a defender mi postura en Facebook. Me parecía feo que hubieran reventado el luto por París insultando y manipulando. Lidié con críticas destructivas que nos consideraban a los ciudadanos occidentales co-responsables de los atentados porque acusaban a nuestros gobiernos de haber financiado a ISIS. Aceptando la mala praxis de nuestros gobiernos, cuestioné esas visiones porque me parecía que no ayudaban ni ofrecían alternativas.
Compartí y recomendé aquel mismo lunes el siguiente comentario de alguien a quien no conozco, que encontré en Facebook y que encuentro muy acertado. El autor se llama Esteban Seimandi y lo cito a continuación:


"¿Por qué es lícito compadecerse de los muertos de París, aún cuando en otros lugares del mundo hay muertes igualmente injustas? Por empatía. Y la empatía es caprichosa, selectiva y humana. Todos los días hay muertes injustas, a cada minuto, en todo el mundo. Simplemente no podemos compadecernos y sentir cada muerte, cada asesinato, cada injusticia. No lo toleraríamos. Así como le damos unos pesos a un chiquito o a un ciego y un segundo después ignoramos a un viejo moribundo. No nos compadecemos de todo porque también tenemos que reírnos, ser idiotas, concentrados, laburantes, enamorados, borrachos. Y no hay tiempo para todo. Y nos conmovemos por lo que nos toca más de cerca. ¿Alguien conoce el nombre de la segunda ciudad más importante de Siria o de Nigeria? ¿El nombre del barrio más importante de la capital de Libia? París está cerca. En nuestra mente. Es todo torre Eiffel, barrio latino y Marais. Es Notre Dame y el Louvre. Lo conocemos. Yo tengo gente querida en estos momentos en París. Y tengo algunos de los más lindos recuerdos con mi mujer en nuestro primer viaje juntos. Entonces es lógico que un atentado allí me recuerde que vamos a morir, que alguien querido pudo haber muerto o que un lugar que estaba en la región de mis fantasías hoy pueda estallar en el medio de demasiada realidad. Por eso digo algo de París y no de otras masacres, seguro igual de graves. Conmovernos por todo es imposible. Es hipócrita. Es inhumano. No creo que nadie esté informándose de cada desgracia del mundo solo para poner en su Facebook "mis condolencias con la gente de Myanmar (o Clorinda o Iowa)". Si alguien lo hace, simplemente no lo creo. Y, peor aún, si alguien dice: "A los que ponen un grito en el cielo por lo que pasó en París, por qué no dicen nada de lo que sucedió ayer en Libia (o Siria o Formosa)" en esos casos, sospecho mala leche. Es burlarse del momento de compasión de alguien. Está diciéndole a alguien emocionado que es un hipócrita. Porque siento que tiran un argumento que tampoco los conmueve y lo usan solo por el hecho de pinchar a alguien en un momento de emoción. Pero bueno, es lo que siento. En un rato, seguramente, estaré leyendo una revista boba, totalmente abstraído del hecho de que alguien está muriendo en la otra punta del mundo. Soy así. Un ser humano".
 
Pero todo este extenso artículo mío empezaba por Beirut. Gracias a la corriente multisolidaria global (que también podría llamar criticona), producto de la mala fe de unos pocos, la mala conciencia y la buena intención de la mayoría y el efecto moda, me enteré por fin de lo de Beirut. Y vuelvo a admitir que se me pasó inadvertido en su momento. Lo llamativo es que el martes 17, los multisolidarios no compartieron que Rusia confirmó que lo del avión ruso sobre el Sinaí fue un atentado; el miércoles 18, me enteré por la tele de que Boko Haram acababa de segar decenas de vidas en Nigeria, pero tampoco vi menciones en Facebook; y el viernes con lo del hotel de Mali, ya me quedó claro que casi nadie se iba a doler, que la multisolidaridad había sido, en la mayoría de los casos, una moda pretenciosa y pasajera.
 
Estos días he leído mucho más de lo que he escrito. Artículos, entrevistas y reportajes buenísimos, y otros no tanto, que defendían distintos puntos de vista. Y he llegado a mis propias conclusiones.
Gracias a mis lecturas, me he acercado incluso a los habitantes de Raqqa, y sigo queriendo librarlos de ISIS, pero claro, ahora que los siento más cercanos, me aterra que les caiga un bombazo encima.
Enlazo aquí el reportaje:
 
 
Leer este reportaje sobre quienes viven en Raqqa bajo el terror del ISIS me ha reforzado en mi cambio de postura sobre los bombardeos. Como es lógico, no quiero que les caiga a estas personas inocentes encima una bomba. París, Raqqa, Beirut, etc., tienen en común que han sufrido y sufren el terror del ISIS. Frente a ese monstruo, algo hay que hacer, y agradezco que en la escena pública, Pablo Iglesias haya propuesto una alternativa eficaz a los bombardeos: un bloqueo (que también tendría secuelas para gente inocente por el desbastecimiento, pero sería menos mortífero que los actuales bombardeos). Criticar sin más los bombardeos sin proponer alternativas es lo fácil, a nadie nos gusta el concepto de guerra. La protagonista del reportaje lamenta la pasividad internacional al principio del conflicto y cómo se dejó crecer al ISIS y pide que intervengamos, que no les dejemos solos, y creo que debemos ayudarles, no desentendernos, y hay que buscar otras maneras de hacerlo porque tirarles una bomba encima, está claro que no ayuda. Pero mirar hacia otro lado, tampoco.
 
Antes de eso, los periodistas John Carlin e Iñaki Gabilondo
(pinchen en sus nombres para ver el artículo del primero y el vídeo del segundo)
me recordaron que tampoco se puede ser ingenuo en política internacional. Es muy fácil y natural sentir el rechazo a "la" guerra, es un término que es oírlo y a muchos nos sale el "no" instintivo, pero algo hay que hacer. Antes de que Francia bombardeara Raqqa el domingo 15, Rusia llevaba semanas machacando al ISIS, y nadie lo criticaba en Facebook. A mí me daba tanto miedo y me provocaba tanto rechazo este grupo que tampoco era consciente de las muertes de civiles que llevaban aparejados los bombardeos contra él. Pero como ya he dicho, a base de tanta información, he cambiado de postura. Es decir, paradójicamente, estoy más a favor de otras soluciones, de buscar alternativas, que antes de París. En aquellos días en que la mayoría vivían en una burbuja que explotó el pasado viernes 13. 

Estos días me han dolido los enfrentamientos estériles y por eso quiero contribuir con este post al debate sosegado. Quiero distanciarme de todo lo que no me ha gustado: la islamofobía de algunos (afortunadamente, pocos), la manipulación de otros pocos (aunque haya arrastrado a tantos como repetidores por el efecto dominó de las redes sociales), la ingenuidad de la gran mayoría de la gente de izquierdas, con su ansia de distanciarse a toda costa del poder y de ser alternativa como sea; el cierre de filas de la derecha; el sectarismo de unos y otros, obligando a tomar posiciones radicales a los demás; el bombardeo masivo en las televisiones sobre París que me perdí el primer fin de semana porque estuve de prácticas, pero que intuyo que fue uno de los factores que provocaron la reacción contraria que vi el domingo 15; y mis propios fallos: el que me pasara desapercibido lo de Beirut, mi apoyo a los bombardeos desde antes de París, que he cambiado por la búsqueda de otras intervenciones, etc., pero sobre todo, quiero pasar página, buscarme otra cosa que hacer con todo el tiempo libre que tengo ahora (por cierto, terminé las prácticas y me han pedido que vaya a currar en el mismo sitio tres días a principios de diciembre), ir a cuidar mañana a mi sobrina sin que todo esto me preocupe, en definitiva, seguir con mi vida. Aunque tenga que ser ajeno la mayor parte del tiempo a lo que pasa en el mundo. Como cualquiera.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Poned la otra mejilla / Somos objetivo

Hola.

Después de mucho escribir en Facebook y un poco en Twitter, va siendo hora de que trate de condensar lo que pienso y lo que siento en este blog.

El sábado por la mañana me levanté con la noticia de los atentados de París. Mi primera reacción, espontánea, fue la de consternación y un poco de miedo. París está aquí al lado y estuve hace dos años visitando a mi hermana, que entonces vivía allí. Es más, uno de los atentados en el distrito 11 ha sido en la esquina de donde residía.

Sin olvidar que esto no es la primera vez que ocurre, y recuerdo ahora el 11M de 2004 en Madrid. 

Facebook va por modas solidarias y la primera tras los atentados, la del sábadado, fue de espontánea y auténtica solidaridad con nuestros vecinos. Todavía veo perfiles con banderas tricolor. Considero esa primera reacción la más auténtica y sincera.

Pero después, el domingo, me encontré con una segunda moda solidaria de este fin de semana: se multiplicaron las voces que, no conforme con recordar que hay muchos atentados como éste en todo el mundo, llamaban hipócritas a los que se habían conmovido por Francia por no hacerlo a la vez por esos otros escenarios del terror.

A esta segunda corriente se suman los que hoy lunes lloran por los bombardeos de Francia contra el Estado Islámico, ignorantes de que es un monstruo contra el que no valen razones ni buenas intenciones (me refiero al EI, claro), y de que si algún país le ha dado caña, ése es Rusia (por cierto, anotad las víctimas del atentado del EI contra el avión ruso en el Sinaí en vuestras listas incompletas de víctimas). Lo digo porque mientras Rusia atizaba al EI, los anti-imperialistas de Facebook no mostraban las consecuencias como lo hacen ahora de los bombardeos de Francia en Raqqa.

¿Era necesario recordar ahora todas las masacres mundiales? No. Haberlas señalado en su momento. Vais y os dais cuenta ahora de que el mundo está en guerra porque ha sucedido lo de París. A vosotros tampoco os importaba lo que sucedía en el resto del mundo, pero habéis aprovechado la inocente, espontánea y auténtica solidaridad con París para demostrar lo "listos" y comprometidos que sois y recordar que el mundo está mal. Vaya, menuda novedad, muchas gracias. No sé cómo hemos podido ser tan egoístas de llorar sólo por París durante 24 horas.

En el fondo, toda la corriente multisolidaria y pacifista os sirve para no sentiros objetivo de los terroristas. Porque eso es lo que somos, lamento informaros.

Qué mala es Francia. Qué malos son los EEUU. Qué malo es Israel. Los del EI no han hecho más que defenderse (no digo que lo que han hecho es vengarse, porque entonces yo sería pro-occidental e islamófobo, claro). Si en el fondo, todos esos vídeos que cuelgan ellos mismos en internet de crímenes contra otros musulmanes que no son de su cuerda o gente de otras religiones o adúlteras o quien sea no son más que cuestiones culturales.

Seamos serios: hasta que entró Rusia en acción, el EI crecía y estaba muy cómodo. Francia y EEUU no le han dado como tendrían que haberle dado.

Es más, y ese es otro argumento de los conspiranoicos: posiblemente, EEUU, entro otros, habría financiado y alimentado al EI.

Bueno, aceptamos barco. Ya crearon al monstruo de Osama Bin Laden, así que es factible. ¿Y ahora? ¿Como lo han creado ellos, no pueden destruirlo ellos? ¿Y quién lo destruye? 

¿Vais a decirles a los familiares de las víctimas de futuros atentados en Europa que la culpa es de EEUU, Francia e Israel, o intentamos evitarlos?

El EI es un monstruo del tipo Tercer Reich. Sí, de acuerdo: las condiciones que impusieron los aliados a Alemania tras la primera Guera Mundial fueron el caldo de cultivo del auge del nazismo. Del mismo modo, la invasión de Irak, la guerra de Siria... han favorecido que creciera el EI. Vale, muy bien. Repito: ¿y ahora, qué? ¿Dejamos que siga creciendo? ¿Esperamos el próximo atentado?

Ah, no, claro, que según la doctrina buenista y pacifista, si no les bombardeamos no atentan... Buf. Ojalá. Me encantaría que fuera así. Incluso haría la prueba, si por mí fuera, y cesaría toda intervención en la zona, a ver qué pasa. Pero me da que no se puede ser tan ingenuo.

La política occidental en el mundo musulmán ha sido nefasta y asesina, de acuerdo. La israelí, también, pero no es la cuestión ahora (el EI no ataca a Israel, no son tontos, saben que durarían dos días después de hacerlo). Y si dejamos solos a los kurdos y al resto de pueblos de la zona, los buenistas multisolidarios criticones de aquí ni se enterarán (a no ser que los kurdos se hagan oír en Facebook). Se puede intentar, olvidarnos de ellos y a ver qué pasa. Política de apaciguamiento, no funcionó con Hitler pero igual con el EI, sí funciona.

¡Venga ya! ¡No sabéis a lo que os enfrentáis! Insisto: no queréis ver que vosotros también sois objetivo. Y si de verdad EEUU y países como Francia, o mejor dicho, sus gobiernos, han generado esta amenaza, que nos libren ellos de ella.

Continúo.

Este fin de semana he currado y no he podido participar casi en este debate global, pero hoy el día ha dado para mucho.

Un amigo me recordaba hoy por privado que "la violencia engendra violencia", queriendo decir que los bombardeos contra el Estado Islámico son los que nos han traído estos atentados. Yo le he respondido que el EI es un monstruo por sí mismo, ya antes de que interviniera Europa. Y sus seguidores, fanáticos que no necesitan muchas razones para hacer lo que hacen. Por contra, ¿os imagináis después de esto a un parisino entrando con un kalashnikov a una mezquita? Yo, no.

También he comentado en Facebook que la canción Imagine, icónica, ("imagina que no hay fronteras ni países ni religiones"), y que me encanta, es muy bonita pero a los del Estado Islámico les provocaría carcajadas. Creo que tanta corriente pacifista y multisolidaria en Facebook es mirar para otro lado, para no darse cuenta de que somos objetivo.

También he leído comentarios mejores que el mío, como el de un chico, creo que argentino, que  desde una lúcida sensibilidad nos recuerda que nuestra empatía es selectiva porque no podemos sufrir por todo el mundo todo el tiempo.
 

Por otra parte, toda la corriente crítica con Occidente y con la solidaridad con París que recuerda que existe el resto del mundo me ha recordado a un viejo yo. Yo claro que también,  en mi adolescencia, tuve la época de darme cuenta de que todos los muertos, como todas las personas, valían lo mismo, y eso es una verdad que no ha cambiado.

Desde esa consciencia, comprendo a quien en estos momentos de dolor por nuestros vecinos se pone a recordar otras masacres más lejanas. Pero es una obviedad más fuerte que lo que nos pasa a nosotros nos afecta más. Que somos humanos, y por tanto necesariamente egoístas porque tenemos que sobrevivir. Que nuestro dolor de muelas nos duele más que el cáncer del vecino. Y que los otros escenarios del terror están más lejos.

Pero lo que más claro tengo es que cuando estalle la bomba aquí mismo, no va a ser a alguien del resto del mundo a quien pille. Ni me van a resucitar las velas encendidas.

Termino con un poco de humor:

viernes, 23 de octubre de 2015

Periodismo y salud mental

Publicado en Facebook hace tres días:

Gracias a la asociación Activament, he podido leer gran parte de un artículo titulado "De cómo el periodismo estigmatiza la salud mental".
He leído parte y no entero porque, la verdad, me ha parecido demasiado extenso o internet me ha vuelto impaciente, una de dos.
En mi calidad de periodista y afectado por un trastorno mental, tengo que decir que no es "el periodismo" quien estigmatiza la salud mental, al menos no aquí, no en lo que yo he visto. Serán en todo caso los periodistas cuando subtitulan con el trastorno del agresor, si lo padece, en una información sobre un crimen, por ejemplo.
Pero esto no nos debería extrañar, ya que los periodistas son personas que forman parte de esta sociedad, y están por tanto contagiadas del estigma social que la imbuye.
Pero el desconocimiento, el prejuicio y el rechazo son mayores entre otras personas no relacionadas con la profesión.
No obstante, queda mucho por mejorar para que los medios de comunicación jueguen plenamente el papel que les corresponde en la integración de los afectados por trastornos mentales.
Yo por mi parte, espero contribuir a ese fin con lo que escribo. De momento, romper el silencio, por escrito desde hace poco y tantas veces en persona, a mí ya me ha servido para no sentirme un infiltrado entre los demás.
Gracias a Activament por compartir el artículo y por su trabajo.

sábado, 17 de octubre de 2015

Rompiendo el silencio y el tabú

Publicado en Facebook hace una semana con ocasión del día mundial de la salud mental, el pasado 10 de octubre:

Kaixo, egunon, buenos días
Me despierto (bueno, en realidad, hace dos horas) con la noticia en la prensa de que la fundación Why Not organizó ayer aquí en Donostia una marcha para dar visibilidad a las personas con enfermedad mental, reclamar sus derechos y luchar con el estigma que pesa sobre este colectivo.
Hoy es el día mundial de la Salud Mental (y gracias a Amnistía Internacional, me entero de que coincide con el día mundial contra la pena de muerte). Llevo toda la semana pensando en eso, entre otras cosas.
¿Por dónde empezar, con un tema tan extenso y que me afecta?
Creo que ya he empezado. Acabo de romper el silencio, un paso muy importante. Mis amigos gays me entenderán enseguida: la homosexualidad era un tabú, también, sobre el que pesaba un fuerte estigma, también, e incluso estaba catalogado como enfermedad mental, antes de que el armario se quedara vacío.
Pero en cambio, con la enfermedad mental, callamos. Ante situaciones de todos los días. Muchas veces, porque no nos duelen siquiera. Sabes que cuando una compañera dice que va a tener que ir al psicólogo, y otro le contesta que "aquí hay gente que está de psiquiatra", con tono de desprecio, es un chaval y no lo ha dicho por ti, que te comportas siempre correctamente (demasiado); y además los amigos, posteriormente, te dicen: "Eso es una frase hecha". Sí, lo es. Como las frases que incluían la palabra maricón, o las frases machistas.
Por eso es tan importante lo que hacen fundaciones como Why Not, en cuyo acto de ayer no participé porque no me enteré, y además no formo parte de asociación alguna ni soy usuario de ninguno de esos centros de día, aunque lo he sido hace muchos años. Pero sigo en Facebook a asociaciones como Agifes y Activament, y algún contacto he tenido, y algún día me gustaría escribir algo para que lo publiquen, ya que escribir es lo que mejor se me da.
Bueno, no cuento mucho, me da que esto no es más que un avance y además me tengo que ir ya.
Un saludo y gracias por leerme.

domingo, 4 de octubre de 2015

Concierto de Lisandro Infame en El Callejón

Lisandro Suárez se hace llamar Infame. Es un cantautor argentino-donostiarra, pareja de Natali y padre de Elaia, que nos honra con su presencia y su amistad desde hace ya tiempo. Y esta noche hemos podido disfrutar con sus letras y su música en el bar El Callejón de Donostia-San Sebastián.
Le han acompañado su mujer, Natali, así como Antxon Gutierrez al bajo y Clemen Fortea a la guitarra eléctrica.
Los textos de Lisandro son profundos, densos, sentidos, desgarrados, poéticos y a la par accesibles. Este hombre toca con sus canciones, te llega. Es original, distinto, y a la vez reconocible. No se repite ni hurga en lugares comunes, más bien sorprende con cada tema y, al mismo tiempo, con su estilo tan peculiar, se hace entender perfectamente, aunque no resulte obvio en sus metáforas.
No es cantante, pues, de fórmulas masticadas ni caminos trillados, pero sí que conecta fácilmente con el público. De amplio repertorio propio y estética particular. Os invito a descubrirlo.









lunes, 28 de septiembre de 2015

Al 48% de los que votaron ayer




Hola, buenas noches, bona nit.
Anoche, en la anterior entrada de este blog, acusé a Mas y Junqueras de mentir sobre los resultados de las elecciones autonómicas catalanas. Debo retractarme de esa acusación.

Sin embargo,  no es que ahora piense que son honestos y coherentes y valientes, como negué que fueran anoche. No es que piense tampoco que lo de la independencia no es una cortina de humo. No es que haya dejado de pensar que la gente tiene otras necesidades mucho más importantes que la cantinela "queremos separarnos pero España no nos deja".

Pero sí que he estudiado mejor los datos, los porcentajes de votos, y cabía la lectura que hicieron de que Junts pel sí + la Cup habían sacado más. Ellos se limitaron a decir que habían ganado en número de votos y de escaños, no que tuvieran la mayoría de los votos, si mal no creo recordar.

Me ha ayudado a darme cuenta de que cabía esa interpretación al leer una información de Iniciativa Debate.

Yo me precipité, con el 70% del voto escrutado y como única fuente, la Sexta, pero ellos dos tampoco es que fueran cautos, que digamos.

Más humilde se ha mostrado Antonio Baños, de la CUP, que ha declarado que, dado que las elecciones se habían planteado como un plebiscito, y no habiendo obtenido las formaciones independentistas la mayoría (es decir, no han conseguido más del 50%, que mucha gente confunde sacar más y tener mayoría) de los votos, no cabe declarar unilateralmente la independencia. Ole.

Me reafirmo en que Catalunya, como Euskadi, necesita un referéndum para despejar de una vez esta incógnita como lo hizo en su día Escocia. Pero voy más allá: esos referendums deben celebrarse con o sin el beneplácito del estado español. No pides permiso de tus padres para irte de casa.

Sin embargo, la Sexta no fue la única que se 'equivocó' anoche. Incluso la propia web de EITB, aún celebrando la victoria en escaños de los independentistas, dio por buena la cuenta que les daba menos del 50% de los votos (de hecho, Inciativa Debate también les da el 48%), como hice yo, y les declaró perdedores en votos.

¿Cómo es el recuento de Iniciativa Debate? Pues bien, mete a todas las fuerzas en el cómputo y recuerda que, en contra de la independencia, sólo pedían el voto Ciudadanos, PP y PSC. A esos son a los que habrían ganado Junts pel sí y la CUP. Entres dos opciones, independencia y antiindependencia, la primera ha sacados más votos, pero no ha llegado a la mitad del total de votos emitidos.

El vaso no está medio lleno ni medio vacío, está al 48%.

Ya antes de leer ese artículo de Iniciativa Debate, yo mismo consideré, aunque todavía enrocado en que los independentistas se habían quedado en el 48%, que habría que tener en cuenta que, del resto de los votos, una parte ha ido para Catalunya si que es pot, que llevaban en su programa el derecho a decidir.

Por tanto, la mayoría de la sociedad catalana que vota (siempre habrá ese porcentaje que ni siquiera esta vez ha votado) ha escogido opciones independentistas o que reivindican el derecho a decidir.

Quien me conoce ya sabe que no soy indepentista. Me solidarizo con esas personas que en Catalunya han sufrido y sufren la tiranía de lo políticamente correcto, que allí es ser nacionalista como lo era, y no sé si lo sigue siendo, aquí (pero en todo caso, menos que antes, porque la sociedad vasca ha ganado en tolerancia y apertura de miras).

Y me reafirmo en que lo importante no es eso, que vale ya de gastar nuestro dinero en esas causas y desatender nuestras necesidades.

Un saludo y gracias por leerme.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Zorionak, Catalunya

Los datos de la Generalitat:
Con más del 70% de los votos escrutados, participación de más del 70%. Histórico. Zorionak.
Ya escribí hace poco que los catalanes hicieran lo que les diera la gana.
En el día de hoy, han expresado mayoritariamente su voluntad actual.
Junts pel sí + la Cup (las dos opciones independentistas) han sacado menos del 50% de los votos y menos escaños que en las anteriores elecciones, en las que Esquerra y Convergencia iban por separado.
Sin embargo, los líderes de Esquerra y Convergencia, Junqueras y Mas, acaban de salir ante sus hinchas y les han mentido sobre estos datos, celebrando una victoria que no es tal. Lo acabo de ver en directo en la Sexta.
Por otra parte, estoy con Errejón y con el tuit que ha mencionado, que dice: "Otra legislatura más de Rajoy, y se querrá independizar hasta Valladolid".
Pero Cataluña, a día de hoy, ha dicho que, de momento, no quiere. A los propios datos de la Generalitat me remito. Y me he largado de la sala para no seguir escuchando a caraduras salva patrias que ocultan tras banderas, cada cual de sus colores, su jeta y su falta de respeto a lo que la ciudadanía ha manifestado.
Unos y otros, porque si el PP no hubiera vetado en su día a través del Tribunal Constitucional el Estatut, y si Mas y compañía fueran honestos, coherentes y audaces, no seguiríamos ahora con los mismos discursos antidemocráticos de mierda a pesar de tener los datos en la mano.
Por ahondar en mi postura: independencia, ahora mismo, con estos datos, no; pero esto no era un referéndum, y Cataluña (y Euskadi) se merecen uno, como ya lo tuvo Escocia.
A ver si entonces unos y otros aceptan lo que salga y dejan de marear con banderas y atienden a las necesidades reales de la gente.