sábado, 16 de febrero de 2013

Mogambo 16F Cordura

Prometo que la próxima vez llevo una cámara decente en vez de mi tonto phone.






















































Crónica:
Esta va a ser la 1ª crónica de un concierto que escriba en esta nueva etapa de Subversado. Debo advertir que no soy crítico musical, ni siquiera músico frustrado de ningún instrumento. Y que me encanta escuchar las letras, lo que choca con que, mayormente, escucho música en inglés y hardcore punk, es decir, rápido y sin concesiones al oído. Además, tengo un problema de discriminación auditiva: mi audición es perfecta, pero me cuesta quedarme con un sonido entre varios.
Dicho sea esto, esta noche han tocado en Mogambo, templo del hardcore punk en Donostia, Mono cuerdo, 5.000 RPM y Cordura. ¿Estilo? Emocore o post hardcore. ¿Qué significa? Una suerte de pop rock pero que proviene del hardcore punk, pero bajando el pistón y poniendo el acento en las emociones y en la intensidad.
Mono cuerdo vienen de Madrid. "Si España fuera un donut, estaríamos en el agujero". Aconsejan: "Si los que te rodean te hunden, mándalos a ...". Sabios, recuerdan: "Sólo puedes ser valiente cuando tienes miedo". Iban disfrazados de forzudos de circo, los cuatro. Se definen como "100% actitud, 0% técnica", pero no tocan mal. Y se despidieron con un "No pueden destruirte".
Salen los vizcaínos 5.000 RPM, con un teclado para el vocalista, que a veces deja de cantar para tocarlo. "Dime cuántas vidas necesitas", canta, y continúa: "Respira por ti y respira por mí". Para rematar: "Te animarán a seguir con una vida sin sustancia", porque "construimos nuestra vida sobre cimientos de arena".
Y llega el plato fuerte, las estrellas de la noche: ¡Cordura! También vizcaínos. Disfrazados de guardias civiles con tricornio. Comienzan pinchando el pasodoble "Que viva España". Siguen con sus canciones. Levantan entre varios a Anero, el vocalista, que se felicita: "Menos mal que llevo gayumbos limpios". Él sigue cantando. "Y a la deriva sin dirección, una marea de contradicción", para rematar que le da "igual". Habla de "reunir valor", de que de los granos de arena hace montañas, de que reirá como un loco y llorará de felicidad, de que tendrá que pedir una tregua y "mañana volver a empezar". Caen aplausos al final de cada canción.
Siguen cantando a  'Los viejos tiempos', "cuando no había mañana, saludando al Sol otra noche más", mientras que ahora "se me escapan los años, dónde quedan esos días, que me resultan tan cercanos que aún hoy puedo soñarlos".
Pero la vida sigue. "Me queda tanto camino por recorrer, me quedan tantas cosas por aprender". Y a mí me queda por escuchar los tres CDs de Cordura que he comprado por 10 euros.

Jodó, me dejaba el título. Pongamos "LOCURA CUERDA". Y recordemos que lo de 'Qué viva España' fue una provocación, un juego, como los cánticos de desprecio hacia la Benemérita ("Picoletos, hijos de puta"; "Legutiano, supo a poco") que les dedicó el público a los miembros de Cordura.
En resumen, ¡un fiestón de puta madre!

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